¡Yamaris nacerá en Guatemala!

Naciste con un nombre y el mismo lleva con él el amor incondicional de tus padres y un pedazo del tiempo que se detuvo y quedó impregnado en el espacio de la vida.  Ese momento fue mágico, tus padres decidieron nombrarte… amarte.  Al darte un nombre declararon al mundo que existes y marcaron un destino para ti.

Si la cronología lógica de la vida se da, ellos morirán antes que tú. Te quedarán los recuerdos que viviste con ellos y tu nombre.  Sus cuerpos físicos no estarán contigo, pero ellos se llevarán tu nombre al otro universo.

Algunos dicen que un nombre marca el destino de tu vida.  Otros creen que hay cierta similitud entre las personalidades de las personas que comparten el mismo nombre.  Yo no sé si algo de eso es cierto, pero probablemente algún sociólogo ya ha estudiado el asunto.

Soy la cuarta de cinco hermanas y mis padres tenían la esperanza de que yo fuera varón, así que me nombraron Jan Carlos, en honor a mi padre, Carlos.  El día del parto llegó y para sorpresa de algunos y decepción de otros fui otra nena =). En ese momento no tenía nombre, había que pensar y pensar para poder sacarme del hospital.  Cuentan los chismes familiares que mi tía, Nelly, quién es mi segunda madre, propuso Yinelis, en honor a ella,  pero mi madre deseaba que todas sus hijas llevaran la letra M en su nombre, así que para poder sacarme del hospital me nombraron Yamaris.  

Jan Carlos Yinellis Yamaris

Como verán el momento mágico que se impregnó en el tiempo fue cuando mis padres nombraron a Jan Carlos, un niño que nunca nació, ¡jajajaja!.

Esta historia te la cuento porque hoy alguien me sorprendió con la noticia de que nombrará a su hija en mi honor. Se llamará, Yamaris y nacerá en abril del 2019 en Guatemala.  

Me envuelve un sentimiento que no puedo describir, es una sensación de honor, alegría, pero también de responsabilidad.  No creo merecer ese, ni otro honor, solo soy una simple mortal que al igual que muchos desea el bienestar para los demás.  Esto me hace preguntarme: ¿Qué pasa por la mente de un padre o madre al momento de nombrar a sus hijos? ¿Cuáles son los criterios?

Yo no he experimentado la experiencia de tener hijos, pero si algún día tengo, ya le tengo nombre.  Tengo dos opciones y ambas tienen un significado muy profundo en mi corazón y en el de mi esposo.  

Reflexiono en mis pasos, en mis acciones y en mi anonimato.  Pienso en que cada paso deja una huella, cada acción tiene una reacción y cada anónimo tiene un nombre.  Recuerdo un discurso que ofrecí en el 2013 en el que hablaba de la importancia de mis acciones en los momentos en los que nadie me ve. Hoy vuelvo a reflexionar en ello y corrijo mi presunción de aquel momento. 

no existe

Tu nombre y mi nombre tal vez no significan nada, pero tus acciones lo definen todo.

Que nuestras acciones hoy hablen más que nuestras palabras.

Au Revoir!

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2 comentarios en “Tu nombre”

  1. Me encantó este articulo. Siempre he sentido una fascinación inexplicable por los nombres y sus origenes. Al igual que tú pienso que un simple nombre acarrea mucho significado y es casi una predicción. Por ejemplo, mi nombre es Eunice; hay muchas cosas que me gustan sobre mi nombre empezando por el hecho de que es un nombre griego que se compone de dos partes. “Eu” significa bien o bueno, de ahí salen palabras como eulogía, eureka y eutrofia. “Nice” significa victoria, por lo tanto mi nombre significa “buena victoria”. También, a manera de broma siempre digo que mi nombre significa BIEN NICE…
    La cosa es que mi padres, dos católicos practicantes, decidieron que el nombre bíblico Eunice me iba bien. Eunice en la Biblia es la mamá de Timoteo y en la actualidad es un nombre un poco anticuado, que solo llevan doñitas que están fácilmente en sus 90s. Casualmente, mi mejor amiga TAMBIÉN se llama Eunice. A mí mi familia me llama Nicy como apodo y a ella yo le llamo Eu.
    Gracias por compartir tus historias y tus talentos.
    Besitos de coco,
    Nicy

    1. Wow. Que historia Nicy. Los nombres en cierto modo sí nos definen. Son un reflejo en un sentido, pero lo que más pesa es lo que hacemos con él. ¿Qué hacemos para que otras generaciones quieran cargar nuestro nombre? Esa es la pregunta de los 65,000 chavitos.

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