Nada peor que comenzar a cocinar y darse cuenta que no tienes sofrito (sazonador criollo que se utiliza en Puerto Rico). 

Afortunadamente Nilyn tiene un supermercado cerca pero la hora de cierre se acerca, así que corre como una loca. Se monta en su auto, lo enciende, baja la emergencia,  lo pone en drive, comienza a abrocharse el cinturón y justo cuando sale…se le olvida la cartera.

Acomoda el carro, no sin antes golpear con una mano el guía,  lo coloca en parking, se baja, busca corriendo la cartera en el cuarto y vuelve a correr hacia el auto. Justo antes de montarse escucha la voz ronca de alguien que dice algo, pero ella no lo entiende. Le grita a la voz, __¡vengo yaaa!, y se monta.

Enciende el carro, prende el aire, baja la emergencia, lo coloca en drive y arranca mientras se coloca el cinturón de seguridad nuevamente.  Acelera el paso, pues aunque el supermercado está cerca ya están por cerrar.

Esquiva los agujeros que encuentra en la calle de Jariales y cree que tiene ya la pista gana para llegar a la carretera 111. Entonces, tiene que frenar aceleradamente porque en la barbería de la esquina no hay uno, ni dos, sino tres autos semi estacionados en el frente. Uno dejando a alguien, pero el primero esperando a alguien… ¡mire coño muévase y espere en otro lado! – dijo como si puedieran escucharla. El tercer carro no está precisamente esperando en la barbería,  sino que debe ser uno de tantos que utilizó la entrada para virar. Así que ahí llegó el bocinazo….pipipipipi…¡muévase! 

Cuando por fin se mueven…acelera, va pensando que necesita cocinar, que todo tiene que ser saludable y de calidad.

Piensa en qué él le dijo algo y ella no entendió. 

Piensa es que este padre mío es un viejo chango.

Piensa, es que no hace caso,

Piensa, es que ahora mismo debe estar buscando en cada esquina a ver si hay algún manjar culinario escondido,  de esos que le tienen prohibidos los médicos. 

Piensa, tal vez me dijo algo importante, pero tal vez no, tal vez se sentía mal, tal vez le dolía algo, tal vez necesitaba ayuda, pero me fui con prisa, sin «checarlo».

Pero es que ella entró a la casa a buscar la cartera y ni siquiera se fijó. 

Naahh no le pasa na’, yerba changa nunca muere. Y entonces, pensó, ¿y si muere? Y si llego a la casa y lo encuentro muerto, ¿qué hago?

El supermercado está abierto. En la puerta de cristal dice claramente los horarios 7:00 a 8:00 p.m. Son las siete ahora, desde cuándo el supermercado de Caguana abre hasta tan tarde. Tanta prisa para nada. 

Pero, cómo saberlo….si ella también fue de las que el viento de María se llevó y la dejó en el Norte. Y mucho antes de eso ya vivía en la metro.

_Es tan fácil olvidar los pequeños detalles del barrio. Quizás siempre ha cerrado a las ocho y ella no lo recordaba.

Se dirigió al último pasillo, en donde están las carnes, los víveres fríos y los adornos de cumpleaños.  A Dios que raro, movieron el sofrito de sitio _susurró preocupada.

Preguntó a la cajera, quién es una versión más joven de una compañera de primaria, probablemente es la hija o la sobrina. No hay tiempo para investigar parentescos.

¿Dónde colocan ahora el sofrito? Al lado de las carnes, pero no quedan. ¿Qué no quedan? 
¿Y hora qué hago?  Pues corro a la panadería de la esquina, allí seguro tienen.

Se monta en el carro, da reversa mientras se coloca el cinturón,  allí espera unos segundos a que no vengan autos, alguien la reconoce le grita Nilyn y ella saca la mano a decir adiós y sigue. No tiene tiempo de ver quién fue, quizás un antiguo compañero de la Francisco Jordan. Se coloca el cinturón ya cuando va casi por la casa de misis Berrios.

La panadería está vacía,  ni un carro, que bien. 
Toca la campanita y sale el mismo empleado de hace 25 años, el tipo no han envejecido ni un poquito, solo dos o tres patas de gallina y listo.

Hola ¿cómo te va? _ preguntó el panadero muy amigable. Bien, pero en su mente decía _que no me busque conversación que hoy hay prisa, papi está convaleciente y solo. Que no se vaya a caer. 

Yo estoy bien. Me vendes un sofrito.

_Ay mamá nosotros ya no vendemos sofrito aquí. 
Respira profundo que el stress te está sacando una lágrima pendeja. 
Ah que mal, le voy a cocinar un caldo a papi y no tengo en casa y tampoco he echo compra para preparar uno un momentito. 

E’perate un momentito, dijo el panadero mientras se iba a la parte de atrás de la panadería. La parte trasera de la panadería es una zona totalmente misteriosa por generaciones,  nadie nunca la ha visto excepto la familia y empleados del dueño. Desde pequeña siempre quiso verla, y casi automáticamente que el empleado se volteó ella levantó sus pies para ver se alcanzaba ver algo. Era una costumbre que tenía desde niña.

Aquí tienes mamita, una cebolla pal gusto. Ahhh gracias, buena idea, sí, sí sí,  dámela que con eso y recao (planta que se usa para condimentar comidas en Puerto Rico) yo me las invento. ¿Cuánto te debo?

_Pue’s na…¡Que voy yo a cobrarte una cebolla mija! Es más e’perate ahí…se va a la cocina…y regresa. Toma unos cuantos ajos pa» que le hagas la sopa a tu pai.

De verdad cóbreme… no no muchacha.

_Un millón de gracias , se lo agradezco. 

Se monta en el carro, ya sin prisa, se coloca el cinturón antes de arrancar, baja la emergencia, coloca el auto en drive y comienza a manejar.

Piensa…

en la gente linda y buena del barrio.

Piensa…

que ese panadero probablemente ya sabe lo que pasó con su papá. 

Piensa…

en lo cansada que está y esto apenas comienza.

Piensa en su otra familia en el Norte que la espera pronto, pero ese pronto se ve cada día más lejano.

El padre la mira cocinando y le dice, por eso es que yo no  cocino porque estar cortando cebolla hace llorar a uno. 
_Si papi y porque eres un vago, le dice ella. 

Lo que pasa es que esta cebolla es de las blancas y a mi me sacan muchas lágrimas y me también me sacan llanto. 

Nota:
Para ti. Gracias por tu confianza y por inspirar esta historia.

Nota 2:

Si te gustó este cuento, recuerda compartirlo con otros. Déjame saber si quieres que publique más de estas historas, en los comentarios. Por aquí te dejo el link de otro cuento que se encuentra en este blog, por si te lo perdiste, Amor Vietnamita.

Au revoir!

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6 comentarios en “¡Se regalan cebollas en Utuado!”

  1. OMG me encantó, vivo en un barrio de Ponce, ni tan cerca ni tan lejos de la ciudad, pero asi somos, nos ayudamos y compartimos lo poco q tenemos pero c mucho Amor.

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