No Girls Allowed

Como parte de mis responsabilidades en mi trabajo, en ocasiones traduzco visitas médicas a algunos compañeros de trabajo.    Entre esas visitas, me tocó un día acompañar a una joven embarazada a realizarse su primer ultrasonido.  El traducir ese ultrasonido me dejó con la boca abierta y con una gran lección que quiero que tú también aprendas.

Mientras esperaba en la sala a nuestro lado había una pareja.  A juzgar por el tamaño del vientre de la embarazada, podría estimar que estaba ya en su último trimestre; algo que luego confirmé cuando comencé a hablar con su esposo. 

En el centro en el que fuimos hay varios cuartos de atención.  Cuando sale una empleada de atrás de una cortina y dice tu nombre, puedes pasar.  Los llamaron a ellos primero, bueno debo corregir, la llamaron a ella. Él hombre que la acompañaba cerró su laptop y se levantó con ella para entrar.  Inmediatamente la técnica de sonografía le cerró el paso mientras le decía que MENS ARE NOT ALLOWED (LOS HOMBRES NO ESTÁN PERMITIDOS).  Me quedé en shock y ellos también.  Él joven comenzó un argumento con la empleada.  Le explicaba que él no se había perdido ningún ultrasonido de su hija y que no se iba perder este.  También le dijo que había tomado tiempo en su trabajo para asistir a la cita (era la 1:00 p.m.) y que en ninguna clínica le habían hecho esto.  Su esposa estaba roja y le pidió a él que se calmara.  Yo creo que él cedió al ver que ella estaba ya ansiosa.

 Cuando se sentó, llamaron a la joven que estaba conmigo desde otro cuarto.  A mí tampoco me dejaron entrar con ella y me informaron que las traducciones no eran necesarias ahora, que si ellos veían algo de preocupación se lo informaban a la madre y si ella no entendía entonces me llamarían.  Yo contesté, ¿y si la madre quiere hacer alguna pregunta? Entonces ellos me pidieron que le preguntara a ella si tenía alguna pregunta que la hiciera ahora.   Yo estaba indignada, furiosa, echando chispas. ¿Y si ella tiene preguntas durante el proceso? AHHHH, yo quería gritar.

Como nota alcance, cuando uno tiene un mega coraje…el inglés se esconde y solo piensas en decir cuatro carajos en español y mandarlos a todos a comer excreta. 

Bueno, para no alargarme mucho, les cuento que tuve que volver a sentarme.  Me quedé molesta y preocupada pues la joven a la que acompañé parecía un perrito abandonado caminando hacia un lugar desconocido.  Esa experiencia fue una decepción total.

Al sentarme el padre que había tenido la experiencia anterior y yo comenzamos a hablar.  Él me dijo que era la primera vez y la última que utilizaban esa clínica y que esto no parecía Canadá.  Yo saqué (como casi siempre) mi tarjeta feminista y comencé a decirle a él que parecía mentira que en el siglo 21 después que las mujeres hemos luchado tanto por nuestros derechos, hoy dos mujeres estaban saboteando a otras dos mujeres. Además, le dije que en el caso de mi empleada esto era discriminación porque se le estaban negando tener el mismo acceso a la salud que a las canadienses.  En fin, ya yo tenía la queja casi montada y estaba que llamaba a la embajada y a Justin Trudeau (Primer Ministro de Canadá).

Durante el siguiente día cuando llegué a mi trabajo le pregunté a la empleada de Nómina cuál era el foro adecuado para hacer una queja por discriminación.  Ella me escuchó y me dijo que sí estuvo mal y es discriminación, pero que dependiendo dónde estaba ubicada la clínica, tendría caso o no.  Yo dije WHAT???? ¿Cómo que no tengo caso?

 Esto es lo que me dejó en shock…shock…shock.

La clínica está ubicando en una zona en donde viven muchas personas de un país en específico.   Ya hace muchos años las clínicas del área prohibieron que los hombres entraran a ver los ultrasonidos de sus parejas.  Esto debido a la gran cantidad de mujeres que “decidían” abortar luego que sus parejas se enteraran en el ultrasonido que el bebé era una niña.  Así que, para proteger estas mujeres y niñas por nacer, las clínicas del área llegaron a ese acuerdo. 

Esto fue un mar de sensaciones para mí. Por una parte, entiendo y por otra me da tristeza que en el 2019 aún tenga que escuchar y vivir que cualquier “dis que tradición cultural” es un arma más del patriarcado para oprimirnos y hacernos menos.  

Debo aclarar que esto no es así en todo Canadá y que cada día se da en menos zonas.

Yo aprendí muchas cosas nuevas con esta experiencia, pero no deseo extenderme más. Pero tú ¿qué aprendiste de lo que leíste? Cuéntame en los comentarios.  Te leo.  

Au revoir!

 

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