Te has preguntado ¿Quién eres cuando nadie está mirando?

¿Quién soy y cómo soy?

Si no tienes respuesta a estas preguntas, tengo una solución para ti. Observa a los niños (a). Cuando los niños y las niñas están solos y nadie los observa, son almas libres llenas de felicidad, creatividad y sueños.

Ver a mis sobrinos crecer ha sido una de las mayores satisfacciones que me ha dado la vida. Separarme de ellos fue y es una de las pruebas más duras que la emigración me ha dado.

En mi país todos tenemos ese tío o tía que vive en el extranjero y que vemos en funerales o cuando va de vacaciones. Ese tío o tía que en realidad no conocemos, sino que le decimos tío porque así nos enseñaron. De igual forma tenemos ese tío o tía que es como nuestros padres, le amamos con locura y no podemos vivir sin ellos.

Yo soy ambas versiones. Soy esa tía que vive en otro país y que de vez en cuando vemos. También soy la tía por la que los niños salen corriendo de su casa, cuando te escuchan llegar.

Ahora bien, ya llevo 4 años fuera de mi isla y me da pavor ver y saber que es muy probable que pronto solo sea la primera versión, la tía que vive en otro país y que de vez en cuando vemos.

Suena a egoísmo y en cierta medida lo es, pero no del todo. Tengo quince sobrinos y cada uno es único y especial. Son quince vidas que me han necesitado pare ser su confidente, su alcahueta, su amiga… su tía. Para muchos de ellos no he estado allí nunca, pues siempre hemos vivido en países distintos, para otros estuve y para todos ya no estoy. Es triste.

Emigrar me ha dado muchos nombres nuevos, pero me ha quitado el mérito de intermediaria entre mis sobrinos y sobrinas y sus padres. Me ha quitado el privilegio de estar allí para responder sus preguntas y para limpiar sus lágrimas cuando la vida les sorprende con un golpe. Siempre les llamo, y me hago presente como se puede, pero jamás será lo mismo.

Yo quiero que ellos aprendan que aunque hay pasos en la vida que nos duelen, hay que caminar aunque no queramos. Quiero que sean fuertes emocionalmente y que no dejen de vivir una aventura, como lo es mudarse a otro país, por sentimentalismo. Necesito mostrarles que la familia se lleva siempre en el corazón y que el verdadero amor no conoce de latitudes. Quiero ser la mejor versión posible de mí para que ellos se sientan orgullosos. Anhelo que sean felices, que vivan una vida plena, que amen con locura y que siempre sean esas almas libres llenas de creatividad y sueños.

Cuando nadie está mirando, puedes ver grandes cosas.

Observar a mi sobrina jugar en los alrededores del lugar en donde vivo me hizo reflexionar mucho.  Cuando nadie la mira, ella, al igual que otros niños, vive sus fantasías y sueños y eso para mí es algo grande.   Así mismo debemos ser todos.

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Nuestras acciones deben ser aún más intensas cuando nadie nos observa.  Debemos ser capaces de ver en nosotros mismos cosas grandes. Necesitamos ser capaces de contestar ¿Quién soy cuando nadie me está mirando?

Yo me lo he preguntado ¿Quién soy cuando nadie me está mirando? ¿Quién soy y cómo soy?

Mi respuesta es simple, soy muchas brisas. Soy hija, hermana, esposa… pero hoy,  solo quiero ser lo que mis hermanas hicieron de mí.  -Soy tía, eso soy.

¿Cómo soy? Soy como mis sobrinos y sobrinas creen que soy y eso es lo que importa.

– Soy esa tía intensa que necesita amarles para poder vivir.

Y tú, ¿Quién eres?

Au revoir!

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10 comentarios en “Cuando nadie está mirando, puedes ver grandes cosas.”

    1. Bueno, si eres soñadora creo que más que un empujón lo que necesitas es un recordatorio para vivir cada día como si estuvieras soñando y así sin darnos cuenta hacemos realidad nuestros sueños. =)

  1. Muy bonito! ❤️ Creo que cuando nadie me está mirando intento ser la verción más orgánica de Solange. Silencio, alimentación saludable y consciente, no químicos corporales y conexión directa con Dios.

    1. Silencio, alimentación saludable y consciente, no químicos corporales y conexión directa con Dios. Me encanta muchas veces.
      Gracias por compartir.

  2. No, no, no, no, no… te botaste. A mi, al igual que a ti, me duele la separación física y la cruzada de charcos para poder ver a mis sobrinos. Tampoco quiero pasar a ser la tía del extranjero que nunca ven, te entiendo perfectamente. Qué bonito es saber que nuestras experiencias no son únicas, que compartimos muchas cosas en común.

    1. Ay Nicy…pensé mucho antes de presionar el botón para publicarlo, pero pensé que yo no debía ser la única y lo lancé. Que bueno saber que hay más personas qie sienten lo mismo que yo.

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