No tengo palabras suficientes para describir lo que ha significado el tener el privilegio de vivir y experimentar este país.  Aquí crecí como nunca, pero hoy tristemente digo adiós.  Son 4 años y 8 meses para ser exacta en que Canadá me hizo una más de ellos.  No escribiré mucho pues mientras menos escribo, menos lloro.  Si algo nos enseña este 2020 es que hay que enfrentar y aceptar los cambios. La felicidad depende de nosotros, así que donde quiera que esté seré feliz.

Gracias Canadá por aceptarme, por celebrar mi acento, por la mantequilla de maple syrup, por el maple syrup, por los Raptors, por el Beaver Tale,  por mi trabajo,  por acercarme a Guate,  por mis amistades,  por la cerveza artesanal,  por cuidarme,  por el frío y la nieve, por mi blog, por el hockey, por tus paisajes, por el vino, por el putin, por las donas de Tim Hortons, por el costo de los medicamentos, por el I’m sorry, por hacerme crecer, por hacerme más consciente, por mostrarme otras alternativas, por cuidar el ambiente, por la calidad de vida, por motivarme y quererme.

¡Gracias por todo!

Te extrañaré hoy y siempre.

#unautuadenaencanada

Au revoir!